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Françoise Roy
Quebec, Canadá, 1959
NO SOY DAMA
Sí, lo sé, no soy dama. Ni por encima tengo esa tersura de esquina redondeada. Admito que soy un desarreglo y que tengo convenios con la noche.
No he florecido donde debía sino en los cementerios, las alcobas. Salí de una rendija en el tiempo.
Y cuando te veía, dios mío, cuando te veía a menos de un metro de distancia, todo se me nublaba entre la palma izquierda y los lugares inapropiados donde fui a florecer: se me olvidaba mi nombre, te llamaba otra cosa.
Hoy en día, la amnesia me besa largamente el cuello.
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